Iñigo Domínguez El PaísEn el ámbito del periodismo, la responsabilidad y el rigor son pilares fundamentales que garantizan la credibilidad de los medios y la confianza del público. Sin embargo, a veces estas bases se ven sacudidas por decisiones que, desde fuera, parecen premiar más la controversia que la calidad informativa. Un ejemplo de esto podría ser la reciente decisión del diario El País de nombrar a Iñigo Domínguez, periodista que ha centrado gran parte de su carrera en la cobertura de abusos sexuales, especialmente en la Iglesia, como su nuevo corresponsal en el Vaticano.

La elección de Domínguez, conocido por su cobertura intensiva de casos de pederastia en la Iglesia, y solo en la Iglesia, para un puesto tan crítico como el de corresponsal en el Vaticano, parece más un premio a la audacia que al rigor periodístico. Se podría interpretar como un movimiento estratégico para asegurar titulares llamativos, en lugar de profundizar en la esencia del periodismo de investigación que requiere precisión y cuidado en la verificación de los hechos.

Esta decisión se torna aún más controvertida si consideramos incidentes pasados como la famosa 'noticia sin contrastar del caso Bollycao', donde la falta de rigor de Domínguez fue notoria. Este episodio, que podría haberse visto como un grave error en cualquier circunstancia, resalta aún más en el contexto de su nuevo rol, que exigirá un manejo delicado y exacto de la información debido a la enorme influencia que el Vaticano ejerce a nivel mundial.

Al enviar a Domínguez al corazón de la Iglesia Católica, El País no solo arriesga la precisión y el balance de la información que reportará desde una de las instituciones más escrutadas del mundo, sino que también se enfrenta al riesgo de que la cobertura pueda ser vista como sesgada o manipulada. Este tipo de periodismo, que podría inclinarse por confirmar narrativas preconcebidas más que por descubrir la verdad, no beneficia a la audiencia ni enriquece el debate público.

En definitiva, aunque la corresponsalía en el Vaticano es sin duda un rol prestigioso que podría ser visto como un premio a la carrera de un periodista, en el caso de Iñigo Domínguez, esta decisión de El País plantea preguntas serias sobre los criterios de selección y las prioridades editoriales del periódico. La esencia del periodismo de investigación se basa en la imparcialidad y el meticuloso contraste de información, cualidades que deben ser la piedra angular en cualquier reporte, especialmente en un escenario tan complejo y delicado como el Vaticano.


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